JCE muestra interés en abstención electoral; busca fortalecer democracia

PALABRAS DE CIERRE DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA CENTRAL ELECTORAL, ROMÁN ANDRÉS JÁQUEZ LIRANZO, EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN DEL ESTUDIO SOBRE LA ABSTENCIÓN ELECTORAL EN LA REPÚBLICA DOMINICANA: VOTO NACIONAL Y EN EL EXTERIOR

Quisiera comenzar con una idea sencilla, pero fundamental para comprender esta investigación:

El silencio también comunica.

Cuando un ciudadano o una ciudadana decide no acudir a las urnas, esa ausencia queda registrada en las estadísticas electorales. Podemos medirla, compararla y observar su evolución en el tiempo.

Pero esa ausencia no es simplemente un espacio en blanco en nuestra contabilidad electoral. Detrás de ella pueden existir razones, circunstancias y percepciones distintas que debemos ser capaces de escuchar.

Ese silencio nos interpela, nos reta y coloca frente a nosotros una realidad que, como sociedad, merece toda nuestra atención.

Y comprender lo que existe detrás de esa ausencia exige ir más allá de los números.

Este estudio nos permite aproximarnos a cómo la persona abstencionista interpreta la acción del voto; a los factores sociales, políticos, económicos, culturales y logísticos que inciden en el ejercicio del sufragio, tanto en el territorio nacional como en el exterior; y a las experiencias y percepciones que intervienen en la relación de la ciudadanía con las urnas.

También nos permite observar las distintas formas en que la participación electoral es entendida y vivida por los actores de nuestra vida democrática y por quienes deciden no acudir a votar.

Todo ello nos recuerda que detrás de las estadísticas hay personas.
Hay experiencias.
Hay percepciones.
Y hay realidades que también deben ser escuchadas.

Por eso, no podemos interpretar la abstención desde ideas preconcebidas ni atribuir una misma explicación a quienes no acudieron a las urnas. Se trata de escuchar, estudiar, comprender y actuar.

Y esta mirada guarda una estrecha relación con las responsabilidades que la Constitución y las leyes confieren a la Junta Central Electoral. A esta institución le corresponde administrar los procesos electorales, así como los mecanismos de participación directa, garantizando su desarrollo con apego a la legalidad y a los principios democráticos. Esa responsabilidad se hace visible cada vez que organizamos un proceso electoral, pero nuestra mirada no puede limitarse al día de las elecciones.

La vida democrática también nos demanda observar las dinámicas que acompañan el ejercicio de los derechos políticos y prestar atención a la relación que la ciudadanía mantiene con los procesos electorales.

Desde la Junta Central Electoral reconocemos la participación ciudadana como un eje gravitacional de la salud de nuestra democracia. Y precisamente por ello tenemos la responsabilidad institucional de estudiarla.
• No para condicionar la voluntad de la ciudadanía.
• No para juzgar a quien participa o a quien decide no hacerlo.
• Sino para contar con mejores elementos que nos permitan determinar qué podemos hacer para facilitar y fortalecer el ejercicio de los derechos políticos de la ciudadanía.

¡Es en ese contexto que debemos entender el estudio que hoy ponemos a disposición de la sociedad dominicana y del mundo!

Durante un año y tres meses, este esfuerzo permitió aproximarnos a dimensiones de la participación electoral que las cifras, por sí solas, no alcanzan a explicar, y hoy tenemos frente a nosotros una investigación que seriamente nos interpela, nos plantea preguntas y nos invita a revisar nuestras propias actuaciones.

Porque si este estudio nos permite escuchar aquello que el silencio en las urnas nos está diciendo, ahora depende de nosotros decidir qué hacemos con ese conocimiento.
• Depende de las instituciones del Estado.
• Depende de los partidos, agrupaciones y movimientos políticos.
• Depende de la sociedad civil.
• Depende de la academia.
• Depende de los medios de comunicación.
• Y depende de nosotros, como Junta Central Electoral.

Cada uno desde su ámbito, desde sus responsabilidades, pero todos conscientes de que fortalecer la participación ciudadana es una tarea que trasciende a una sola institución.

A la Junta Central Electoral le corresponde hacer su parte.
Con rigor.
Con prudencia.
Con sentido institucional y sin creernos algún piropo.
La institucionalidad va más allá.
Y a ustedes, que hoy están aquí presentes, también les corresponde hacer la suya. Por eso, hoy hacemos un llamado a no ignorar las preguntas que este estudio nos plantea. No dejemos que sus resultados se queden únicamente en estas páginas o en un acto de presentación.

Un fenómeno de esta complejidad no admite soluciones únicas ni respuestas apresuradas. Este estudio debe ayudarnos a analizar detenidamente qué podemos hacer mejor; qué aspectos requieren mayor atención; cuáles demandan la participación de otros actores; y dónde es necesario construir consensos que nos permitan seguir avanzando como el Estado Social y Democrático de Derecho que somos.

Escuchar antes de decidir también es una forma de fortalecer la institucionalidad y de asumir responsablemente lo que nos corresponde.

Y esta reflexión debe incluir también a los dominicanos y dominicanas residentes en el exterior. Nuestra ciudadanía trasciende las fronteras territoriales y las circunstancias en las que se ejerce el sufragio no son necesariamente las mismas dentro y fuera del país. Incorporar ambas realidades nos permite comprender de manera más amplia la participación electoral dominicana.

Señoras y señores:

Llegados a este punto, en nombre del Pleno de la Junta Central Electoral, expreso nuestro más sincero agradecimiento a quienes asumieron el desafío y la responsabilidad de hacer posible esta investigación, el primer y único estudio de este tipo realizado en Latinoamérica, focalizado de manera integral en la realidad de un país en particular.

Un esfuerzo que marca un precedente para el estudio de la abstención electoral en nuestra región.

• Gracias al Instituto Interamericano de Derechos Humanos.
• Gracias a su Centro de Asesoría y Promoción Electoral, IIDH/CAPEL.
• Gracias a su director ejecutivo, José Thompson Jiménez.
• Gracias a Sofía Vincenzi Guilá, por la coordinación del proyecto.
• Gracias al investigador principal, Luis Mario Rodríguez y, junto a él, a todos los investigadores, expertos, integrantes del Consejo Consultivo y equipos que participaron en este proceso.

Gracias también a las diferentes direcciones y áreas de la Junta Central Electoral; a los secretarios de las juntas electorales; a nuestras oficinas de servicio en el exterior; y a todos los que, desde distintas responsabilidades, contribuyeron al desarrollo de esta investigación.

Y, de manera muy especial:
Gracias a los dominicanos y dominicanas que participaron en este estudio.
A quienes respondieron.
A quienes compartieron sus experiencias.
A quienes expresaron sus percepciones.
A quienes nos permitieron acercarnos a realidades que una estadística, por sí sola, no puede describir completamente.

¡Gracias por romper el silencio!
Y ahora nos corresponde escuchar y actuar.

Escuchar sin prejuicios y sin personalizar las críticas. Sin asumir los resultados de esta investigación científica como un ataque, ni como un cuestionamiento dirigido a una institución o a un actor en particular. Debemos entenderla como una alerta que merece nuestra atención y acción. Y debemos atenderla ahora, luego podría ser tarde.

Este estudio es, ante todo, un acto de responsabilidad de esta Junta Central Electoral.

En 2024 asumimos como buena práctica institucional la evaluación de las observaciones y recomendaciones formuladas por organismos nacionales e internacionales en torno a nuestros procesos electorales, identificando oportunidades de mejora y dando seguimiento a las acciones que correspondían.

Ese mismo ejercicio de escucha, evaluación y responsabilidad debe acompañarnos ahora frente a los resultados de esta investigación.

Y ya hemos definido un camino inmediato para comenzar a trabajar.

En Sesión Administrativa Ordinaria de fecha 15 de diciembre de 2025, el Pleno de la Junta Central Electoral aprobó el proyecto “Diálogo por la Integridad Electoral”, destinado a promover la reflexión, el intercambio de experiencias y la construcción de consensos en torno a los principales desafíos que enfrenta nuestra democracia.

Como parte de esta iniciativa, el Pleno aprobó la conformación de una Subcomisión de Abstención Electoral, Nacional y en el Exterior, que tendrá como punto de partida el estudio que hoy presentamos. Esta Subcomisión representa el camino inmediato para comenzar a trabajar.

Y resalto: esta tarea no es únicamente de la Junta Central Electoral.

Que este estudio nos mueva a la reflexión, al diálogo y, sobre todo, a la acción.

Porque una democracia que escucha y actúa, es una democracia que se fortalece.

Muchas gracias y bendiciones.

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