Una de las características más importantes de las Copas del Mundo que perdura en la memoria de los hinchas con el correr del tiempo es la pelota. El elemento fundamental en los partidos es uno de los tantos ítems por los que es recordada una edición, como lo fueron las históricas Tango (1978 y 1982) o la Jabulani en Sudáfrica 2010. La cita del Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México contará con la Trionda. El portal MIT Technology Review realizó un informe basado en estudios que analizaron el flamante balón, que cuenta con ciertas peculiaridades: los lanzamientos largos podrían ser más complejos y la distancia total sería menor.
Creado por Adidas, desde la edición de 1970 se estrena un diseño específico para cada Mundial —con algunas salvedades como la Tango—. “En resumen, Trionda podría penalizar ligeramente los tiros de larga distancia, pero debería recompensar la técnica precisa y la trayectoria predecible. Los arqueros, los defensores que realizan pases largos y los tiradores de larga distancia son los primeros en los que buscaría diferencias visibles”, afirmó John Eric Goff, investigador de física deportiva y futuro profesor de ingeniería práctica en la Universidad de Purdue, en diálogo con el medio citado.
El análisis difundido por MIT Technology Review fue realizado por un grupo que lleva 20 años estudiando la física de los balones de la Copa Mundial. Sus pruebas en túneles de viento se hicieron en la Universidad de Tsukuba, Japón, donde el balón se fija a una varilla metálica conectada a una balanza de fuerzas para medir resistencia aerodinámica y sustentación a velocidades de entre siete y 35 metros por segundo.
En este contexto, el cambio fundamental para el Mundial 2026 estaría enfocado en que la pelota podría volverse más estable y previsible cuando baja la velocidad, pero en remates largos tendería a desacelerarse antes, por lo que esas trayectorias podrían terminar unos metros más cortas.
El nuevo balón tiene cuatro paneles de color rojo, verde y azul, una textura de surcos profundos y emblemas de hoja de arce, águila verde y estrella que representan a los tres países anfitriones. Goff explicó que el equipo prueba la pelota en distintas orientaciones. A partir de esas mediciones, se calculó el coeficiente de resistencia aerodinámica, un valor que determina cuánto se opone el aire al movimiento del balón en vuelo. Luego usa ese dato para simular trayectorias generales y comparar el comportamiento de cada diseño.
Durante décadas, los balones del Mundial cambiaron sobre todo en lo visual, con ejemplos como el modelo de 1986 inspirado en templos aztecas para el torneo de México y el de 1994 con gráficos espaciales por el 25 aniversario del alunizaje. En términos estructurales, seguían basados en un patrón de 32 paneles pentagonales cosidos, aunque incorporaron mejoras como núcleos de espuma y mayor resistencia al agua.
La ruptura llegó en Alemania 2006 con el +Teamgeist, que redujo la estructura a 14 paneles curvos unidos térmicamente en lugar de cosidos. Según Goff, esa decisión ayudó a impedir la entrada de humedad y evitó que el balón ganara peso durante el partido. Desde entonces, se lanzaron modelos con menos paneles y superficies distintas. Uno de los casos más discutidos y recordados fue la Jabulani, utilizada en Sudáfrica 2010, que tenía ocho paneles. Recibió críticas de jugadores, sobre todo de arqueros, por una trayectoria difícil de anticipar. La explicación que ofrece el análisis es aerodinámica: la Jabulani era demasiada lisa.
“Aunque su coeficiente de resistencia aerodinámica era relativamente bajo a altas velocidades, una vez que la pelota disminuía su velocidad hasta cierto punto, este coeficiente aumentaba bruscamente, provocando una rápida pérdida de velocidad y el comportamiento que los jugadores de 2010 denunciaban. Esta transición repentina —conocida como crisis de resistencia aerodinámica— se produce a velocidades más altas en pelotas más lisas, pero con texturas adicionales como costuras y ranuras, se puede evitar hasta que la pelota alcance velocidades más bajas. Esto permite que la pelota recorra mayor distancia y, en general, se comporte de forma más predecible durante el juego”, argumentó el portal MIT Technology Review.
El investigador John Eric Goff comparó ese fenómeno con otros deportes: “Es la misma razón por la que las pelotas de golf tienen hoyuelos y las de béisbol esas 108 costuras dobles. Si esas características rugosas no estuvieran presentes, no se alcanzaría ni de lejos la distancia que se ve ahora al lanzar o golpear esas pelotas”.
De acuerdo con el análisis del grupo, los diseños posteriores redujeron el problema de resistencia a bajas velocidades. La Brazuca de 2014, por ejemplo, tenía seis paneles pero una longitud total de costuras mucho mayor, lo que añadía rugosidad a la superficie, mientras que la Trionda baja a cuatro paneles y suma tres ranuras profundas en cada uno.
“Las trayectorias de los tiros largos podrían ser unos metros más cortas”, remarcó el investigador sobre la flamante pelota. Hay que destacar que los jugadores tuvieron oportunidades para familiarizarse con las nuevas características del balón, ya que se utilizó en las últimas fechas FIFA y también forman parte del entrenamiento del día a día.
Según un comunicado de la FIFA en el que puntualizó en las innovaciones de la Trionda, destacó que “su composición, a partir de cuatro paneles, incorpora unas costuras deliberadamente profundas. De este modo, se conforma una superficie que le confiere una estabilidad óptima cuando se desplaza por el aire, pues garantiza una excelente resistencia aerodinámica que se distribuye de manera uniforme”.
En dicha presentación, la organización hizo hincapié en que la tecnología que se incorporó: “Vuelve a estar equipado con la tecnología del balón conectado. Esta vez, incluye un sensor de movimiento de 500 Hz de última generación que proporciona información de cada elemento. Esta tecnología envía datos precisos al sistema VAR en tiempo real, lo que ayuda a los árbitros en la toma de decisiones, entre ellas, las relativas a los fueras de juego”.
Más allá de que los flashes se centren en los futbolistas, Trionda será una de las tantas protagonistas especiales de la Copa del Mundo que se iniciará el 11 de junio y culminará el 19 de julio.
